martes, 18 de diciembre de 2012

Como comenzó todo

"Siempre hay algo que nos hace patear la búsqueda de nuestro hijo y siempre va a haber algo más. Queríamos un auto, ya lo tenemos, queríamos mudarnos a una casa más grande, ya lo hicimos, y ahora queremos tener unas lindas vacaciones, pero yo creo que luego de las vacaciones, va a haber algo más que nos va a impedir tomar la decisión, así que ¿por qué no nos ponemos las pilas y pactamos una fecha definitiva para empezar a buscar?"
Eso salió de mi boca, pero fue una especie de conclusión a la que ambos llegamos luego de una conversación sobre el tema.
Pactamos entonces, que si nada pasaba antes, ibamos a empezar a buscar un bebé en Marzo del año que viene.
Tendríamos tiempo para irnos de vacaciones, aunque sea a 200 km de acá, pero vacaciones al fin.
Yo también quería empezar terapia y cambiar mi plan de obra social por uno más alto.
Quería estar sana. Nunca fui de buen comer y sospechaba que estaba anémica o algo me faltaba, entonces mi idea era sacar turno con la nutricionista para empezar a alimentarme bien. Y secretamente, también quería bajar unos kilos para que el embarazo me agarre flaca y no engordar tanto en total.
En mis planes estaba ir al dentista, porque conozco una chica a la que se le cayó una muela durante el embarazo y tenía miedo de andar floja de calcio, empezar algún deporte o actividad, tomar el ácido fólico con la anticipación ideal y comprar una linda cámara de fotos.
De hecho tengo un mail que le envié a Martín el 25 de Septiembre, con asunto: "Cosas para resolver antes de buscar un hijo".
Durante esos días, en casa no se hablaba de otra cosa que no fuera el bebé o el futuro embarazo.
Me acuerdo que un día yo estaba tirada en el sillón mirando la tele, y Martín pasó y me dio un beso en la panza, diciéndome "¿Te imaginás cuando estés embarazada, que te de besos así en la panza sabiendo que está mi hijo?".
Charlábamos sobre dónde y cómo tener al bebé, yo convencida de que debía ser por cesárea programada, le decía que no quería ir a Buenos Aires, mi idea era tenerlo en Bariloche.
Planeábamos cómo organizar la habitación vacía de nuestra nueva casa; el futuro cuarto del bebé.
Pensábamos qué cosas íbamos a necesitar, y hasta incluso, nos parábamos embobados delante de las vidrieras con ropa de niños, soñando...


Y todo esto lo hacíamos sin saber que yo ya estaba embarazada, sin saber que dentro mío estaba eso que tanto esperábamos y todo lo que planeábamos estaba más cerca de lo que creíamos.

Un día, el 1 de Octubre yo tenía un parcial de psicología. Me desperté normalmente y me fui a trabajar como todos días, era un lunes más del montón.
A media mañana empecé a sentirme mal. Eran unas náuseas incontrolables, distintas a las que había sentido en ocasiones anteriores.
Cuando empecé a hacer memoria sobre lo que había comido, para ver qué pudo haberme caído mal, y ante mi sorpresa de que una ensalada de cena nunca cae mal, y un buen desayuno es lo más sano que hay, me vino a la mente, que ese mes, aún no me había venido.

Entonces pedí en el trabajo para irme a mi casa, y cuando salí lo primero que hice fue ir a una farmacia y comprarme un evatest.
El chico que me atendió me dijo "¿Buscando buenas noticias?" y por primera vez me di cuenta de que en esta ocasión si lo estábamos buscando, esta vez era muy distinta a las otras tantas veces en las que había comprado un evatest, entonces no pude más que sonreír y responder afirmativamente.

Cuando llegué a casa, lo hice.
También era distinto a los evatest anteriores en el sentido de que con los otros, siempre esperábamos a hacerlo los dos juntos. Siempre yo me enteraba que tenía un atraso, se lo contaba y lo hacíamos.
Esta vez, fue toda una revelación en un ratito, sin poder decirle nada, y decidí hacerlo yo sola, porque de ninguna manera podía esperar dos horas a que el vuelva del trabajo para sacarme la duda.

Y cuando después del tiempo recomendado, vi una rayita bien fuerte, y otra más asomándose tímida casi enloquezco.
Me acuerdo que me quedé mirándome en el espejo, buscando algo diferente en mí, ahora que ya sabía que iba a ser una MAMÁ.
Obviamente que no vi nada más que una cara de felicidad absoluta.

Cuando llegó Martín, yo no podía hablar. Lo miraba y me reía.
Me preguntó, "¿te sentís mejor?", y le respondí "NO" con una sonrisa gigante.
No pude contestarle con palabras cuando me preguntó qué me pasaba, y no pude más que llorar cuando me preguntó si estaba embarazada.
Lo agarré de la mano y lo llevé al baño para que vea la prueba de nuestra felicidad.
Y ahí nos abrazamos y nos besamos llenos de emoción, y lloramos los dos juntos de alegría.

Así fue el momento en el que nos enteramos de la llegada de nuestro bebé. Al rato me preguntó "¿Vas a ir a rendir?" y yo le respondí "¡Por supuesto!", y lo bien que hice, porque en ese parcial me saqué un 10.
Así que el niño vino con un gran 10 bajo el brazo.

Lo que siguió a eso, fueron dos test más, de diferentes marcas, porque si bien sabía que el positivo siempre es definitivo, esa rayita era muy tenue y queríamos estar seguros. Todos marcaron lo mismo, la seguridad no llegó hasta el resultado del análisis de sangre, que abrimos una tarde bajo la lluvia.
Él, con el sobre en la mano, me decía "Si es negativo no te pongas mal, nos ponemos ya a buscar" y yo le respondía "¡Abrí ese sobre de una puta vez!".
Y ahi estaba. Ese "Positivo", la clave de nuestra felicidad:


Resulta más que lógico que me haya temblado el pulso al sacarle una foto no?


** Edito la entrada para recomendarles este post de Paty sobre el embarazo! Embarazo = Estado de gravidez **

10 comentarios:

  1. Jajajajjajja mi blog ahi al firme con la experiencia maternal! :-P

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  2. Qué lindo relato! Es cierto que si lo ves desde lo racional siempre hay nuevas cosas que hacer antes de embarcarse a tener un hijo. Al final son todas boludeces!

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    1. Si, ahora viéndolo desde este lado, son boludeces. Antes no podía concebir en mi cabeza tener un hijo sin tener antes absolutamente todo bajo control!

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  3. Que linda la historia!!! Me encantó... uau, que momento mágico, no? el soñarlo, el enterarse de que está ahi, y todo lo que ahi viene.. que lindo que hayas vuelto a la blogosfera y nos cuentes todo esto, es muy gratificante leerte asi, verte emocionada, con esa pancita llena de vida..
    beso grande

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    1. Gracias Estela! Si es muy loco todo, muy mágico (aunque suene cursi) jeje
      Un besote!

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  4. estoy descubriendo tu blog, me emocionaste con el relato. qué increíble como la vida elige por nosotros y hace de ese momento el mejor de todos para traer un niño a nuestros brazos! te sigo leyendo :)y ya te agrego al blogroll.

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    1. Hola! Bienvenida y gracias!! :D
      Es cierto lo que decís, cuando la vida elije por vos es una de las mejores cosas que te pueden pasar, uno siempre va a postergar cosas así por la importancia que tienen, porque quiere estar preparado, (o al menos este era mi caso) pero siento que lo iba a postergar por siempre. Así estuvo muy bien :)
      Un beso!!

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  5. ¡Qué lindooooooooooooo! Ése bebé definitivamente llegó para alegrarlos, qué momento debe haber sido encontrar esas dos rayitas... No sé si seré madre el día de mañana, pero si realmente lo soy no me quiero imaginar mi cara en momentos así. jaja.

    Beso grande para vos y para el bebé que ya es todo un bloggero o una bloggera más :)

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    1. Jaja siiii ya es uno de nosotros!!
      Es algo como que no caes. Creo que cuando recién empieza a aparecer la panza te das cuenta que estás embarazada, hasta ese momento, uno se olvida la mayoría del tiempo, pero cuando te acordás siempre te saca una sonrisa :)
      Un besote!!

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