miércoles, 30 de enero de 2013

Cuando los hijos decepcionan

Ayer se me vinieron a la mente esos hijos de ricachones.
Sus padres, exitosos empresarios, alguna vez desearon que sus hijos sigan sus pasos, lleven adelante su empresa.
Pensaba en los tipos que hoy son exitosos, pero que empezaron de abajo, esos mismos que tienen dos hijos,  uno que sigue sus pasos, y otro que se dedica sólo a gastar su dinero.
O peor aún, de esos que todos sus hijos son vagos, o tienen uno solo al que no le interesa la empresa familiar y tarde o temprano, termina fundiéndola.
Esas personas construyeron su imperio, su fortuna, y toda su vida con esfuerzo, o con lo que sea, pero lo construyeron.
Y luego su mujer quedó embarazada, y ahí me imaginé, no a tipo poderoso, sino al humano, al padre feliz soñando con su hijo nonato, heredándole frustraciones y sueños propios que su hijo, de acuerdo a la fantasía del padre, debería cumplir.

martes, 29 de enero de 2013

Caballerosidad, y todas esas cosas que los hombres no tienen

Hoy fui al banco y delante mío había tres hombres. Los dos primeros estaban charlando entre sí, y los tres me vieron llegar, me miraron la panza y siguieron como si nada.
Yo ni los miré, esperé a que llegue el turno de alguno de ellos para que gentilmente me cediera el lugar.
Pasó el primero, la nada misma.
Mientras lo atendían, los otros dos que quedaron se pusieron a conversar. El último (el que estaba justo adelante mío) le contaba que su mujer estaba embarazada de cinco meses.
Ahí pensé, este si o si tiene que dejarme pasar por conocimiento de causa. Se sabe que las embarazadas si estamos mucho tiempo paradas nos descomponemos (se sabe no? A mi me pasa siempre, al menos).
Pasó el segundo y la nada misma otra vez.
Pasó el tercero, el de la mujer embarazada y tampoco atinó a decirme nada. Yo quedé parada como un poste, sintiendo dolor de espalda y un leve mareo.
Y los odié profundamente. Porque debo confesar que a mi antes me daba un poco de bronca que las embarazadas tengan prioridad en todos lados, pero siempre las dejaba pasar, y ahora entiendo el por qué.
Encima, yo no me creo con ningún derecho de pasar, por eso ni me da la cara para pedir el lugar, o el asiento en el colectivo, pero sólo pido un mínimo de consideración, teniendo en cuenta que son las 8 de la mañana, no desayuné, y ustedes son tremendos grandulones que se bancan diez minutos de cola sin problemas, porque no les duele la espalda y no les baja la presión.

lunes, 28 de enero de 2013

¡Me patean! (y me encanta)

La semana pasada fue muy tranquila hablando de movimientos de panza.
En un momento llegué a preocuparme, pero no dije nada, porque escuché mil veces que los bebés a veces no se sienten por unos días, ya sea por la posición, o porque simplemente están más calmados.
Pero más allá de la preocupación y de mi propio intento de calmarme, había un sentimiento nuevo hacia la pequeña Cata. La extrañé.
Por eso salté de alegría el sábado, cuando comí unos caramelos en ayunas y ella apareció en escena. Me levanté muy temprano y tuvimos un largo viaje y se portó genial, haciendo acto de presencia ante cada medialuna, caramelo o vaso de coca que yo ingería.
Y al mediodía, comiendo un asadito a orillas del lago, escuchando música, no podía parar de reírme con lo juguetona que estaba. Empezó a moverse al principio con este tema, y luego no paró:

viernes, 25 de enero de 2013

52 semanas (2) - En las nubes

"Sobre las nubes" debería titularse el post, ya que por un lado así me siento desde hace unos días (culpo a la presión baja y a la felicidad del embarazo), y por el otro, de eso se trata la foto que comparto hoy.

La saqué desde la ventana de un avión, y me quedé feliz de haber confirmado que aunque no lo veamos, el sol siempre está.



Premios

Aprovecho este viernes para recibir contenta los premios que me otorgó la bella Sil!

jueves, 24 de enero de 2013

Los amigos de Cata

Ayer me enteré de una noticia increíble, y hoy, fue aún más increíble.
Por la tarde cuando salí del trabajo, me junté con mi amiga a tomar algo, y me contó que su hermana está embarazada.
Y hoy tuvo la eco, y resulta que está de tres meses y encima espera un varón.
Luego del shock y la emoción principal, empecé a soñar, en que sólo se van a llevar dos meses, que pueden ser amigos, y hasta novios en un futuro, guau, me fui al carajo.

No puedo evitar pensar en eso cada vez que mi compañera de trabajo me cuenta sobre sus tres amigas embarazadas de casi el mismo tiempo que yo, u otras dos chicas del pueblo que me enteré que están de algunos meses más que yo.
Porque vivo en un pueblo tan chico, que sé que se van a juntar todos, y hasta puede que sean amigos.
Ya me enteré de un montón de embarazadas, voy juntando posibles amigos de mi hijita como figuritas de un álbum. Voy parando la oreja cada vez que escucho "bebé/semanas/panza/náuseas/etc".
El otro día en el colectivo una chica que estaba sentada adelante mío se encontró con otra y le contó su buena nueva. Así que una más, que no conozco, pero que probablemente sea "La mami de..." en un futuro.
Nada más, esa es mi reflexión de este jueves. No estoy muy inspirada que digamos...
Beso a todas!!

miércoles, 23 de enero de 2013

Libros que estoy leyendo

Hoy voy a copiarme de este post de Nere, para mostrarles qué libros estoy leyendo a la fecha.
Son todos de maternidad menos uno, pero habla bastante de la adolescencia así que digamos que me estoy "preparando" con ese jajaja.

Empecemos;
Este fue el primer libro que me compré cuando me enteré que estaba embarazada. Está bueno, es muy divertido. Al principio empecé a leerlo muerta de la risa, pero poco a poco la sonrisa fue desapareciendo de mi rostro. Hoy lo tengo en la mesa de luz y lo abro muy de vez en cuando.
Y es que explica la maternidad desde el peor de los lados. Dice algo así como que nadie te cuenta las cosas feas por querer salvar su especie, pero que para eso está este libro, para develarte lo que nadie te dice, y yo, como aún no soy madre, en vez de sentirme entendida, me siento aterrada. Quizás lo retome completamente una vez que nazca Cata, si es que me da tiempo para leer, claro...

martes, 22 de enero de 2013

¡Pero si no mata ni a una mosca!

Esa es la consigna en mi hogar. Los animales no se matan por más mínimos, insignificantes y molestos que sean.
Me cuesta no matar mosquitos, pero si matamos bichitos, cómo explicarle a nuestra hija que a los animales se los respeta, mientras pisamos hormigas a diestra y siniestra?

Con las arañas tengo una relación amor-odio que me descoloca. Me aterran, las odio, pero cuando las veo indefensas ante mí, me conmueven y les perdono la vida.
No me olvido de que hace un año tengo una cicatriz en el brazo por la picadura de una maldita araña. No lo olvido, pero les sigo perdonando la vida.
El otro día, mi abuela quien aún estaba de visita en casa, se llevó un vaso de agua a la noche a su habitación, y a la mañana siguiente encontró una horrenda araña flotando en su agua. Yo cuando la vi casi muero y la tiré en la pileta de la cocina.
Pero ahí empezó a moverse. Horror! La araña no había muerto!!

Entonces la agarré no me acuerdo con qué, poniendo en riesgo mi vida, y mi integridad física y mental, y la saqué por la ventana. Be free pequeña depredadora.

Martín le tiene un cuasi pánico a las abejas, avispas, abejorros, tábanos y chaquetas amarillas.
Donde vivimos suelen aparecer en primavera, y reinar en verano, pero yo las empujo con una remera o alguna otra tela que tenga a mano hasta lograr sacarlas por la ventana. A veces las dejo tranquilas donde están, que hagan lo suyo, ya se irán solitas.

Peeero hay ciertos días en los que los mosquitos están demasiado pesados (no muchos por suerte), o como ayer, cuando estuve parada en la puerta de casa por cinco segundos y se me subieron a las piernas unas cincuenta hormigas.
Salí saltando histérica, con el instinto asesino a flor de piel, sacudiendome las piernas con las manos porque picaban muy fuerte!
Cuando volví a la escena del crimen, veo que toda la puerta de casa estaba minada de hormigas. Así que no opuse resistencia cuando Martín me dijo que ponga agua a calentar para hacer un exterminio.
Cata no se va a enterar de esto, y yo entendí que aún tengo unos meses de ventaja para seguir matando bichos molestos.

lunes, 21 de enero de 2013

Lado B otra vez + Presentación de Cata en sociedad

Todo empezó el viernes a la tarde, mientras leía tranquila y sentadita en el deck tomando el poco fresco que quedaba de la tarde. Cata se movió muy fuerte, y luego, una contracción.
Contracción con dolor, fea fea.
Cuando pasó, entré y me tiré en el sillón boca arriba, no volvió ninguna otra contracción, pero Cata no se movía.
Obviamente empecé a preocuparme, y así estuve hasta el dia siguiente por la mañana, cuando desayune como cuatro tostadas con mucho dulce de leche y una chocolatada y me eché a esperar que se mueva la retoña.
Y si no se movía con todo ese dulce ahí si me iba a preocupar demasiado, pero por suerte se despertó e hizo acto de presencia.
Tengo un problemita con ir al hospital ante la primer señal de alarma.
Con Martín tenemos un amigo ginecólogo, que siempre nos contaba que detestaba la inseguridad y los miedos de las embarazadas.
Entonces yo me juraba que no iba a ser así cuando me pase a mi, que iba a ser valiente y entender que los dolores y estas cosas son comunes en el embarazo.
Y ante cada cosa que me pasa, me aseguro que es normal e intento tranquilizarme para no caer en el hospital (además de que no tolero esperar en la guardia).
La ginecóloga me dijo que mientras que las contracciones no tengan ritmo, mientras sean aisladas no hay de qué preocuparse, así que en cuanto se movió Cata, me puse contenta y seguí con mi rutina.


Pero había algo más, y es un malestar que no se cómo explicar.
Básicamente me duele todo.
Pero todo, ABSOLUTAMENTE TODO.
Les ennumero sólo para que vean que tan abarcativa es la palabra "todo":
-El dolor de cabeza me taladró desde el sábado a la noche hasta ahora. Sin parar ni un segundo
-Me mareo a cada rato
-Me duele mucho el cuello
-Estoy contracturada, desde el cuello hasta el culo
-Estoy demasiado congestionada, no puedo respirar bien
-Me-duelen-las-te-tas. Me duelen, y odio eso porque pienso que aún me falta lo peor
-Tengo unas náuseas espantosas, que deben ser por el hierro que empecé a tomar
-Las piernas no me aguantan. Ya no tengo tobillos y mis piernas se quejan cada vez que me paro. Siento que se van a quebrar y me voy a caer redondita al piso.

Y para peor, no paro de llorar. Hoy hablaban en el noticiero del viaje de la Presidenta a Vietnam y fue mencionar el periodista la guerra y yo derramar lágrimas por doquier.
Anoche lloré porque ya no aguantaba sentirme así, Martín me entiende, pero se que todo tiene un límite, y estoy esperando que se harte y me lo diga, por suerte aún no pasó, pero mientras tanto, lloro.
Lloraba también de miedo, porque se que ahora me siento mal, pero más adelante todo va a ser peor. Voy a tener que soportar contracciones fuertes, que me salga un peceto por ahí abajo, tener que amamantar aunque me duela demasiado, no dormir nunca más como una persona normal, y dejo de pensar en eso porque lloro de vuelta. No me reconozco...

Seguro me olvido de algo, seguro. Pero menos mal que me lo olvido porque significa que ya pasó.

Por otro lado, vamos a lo bueno, les presento a la señorita Catalina. La sonrisa se ve si tienen imaginación muchachas, pero les doy una ayudita, es en el segundo 0:10 o 0:11, así que presten atención.
Ah, les dejo el link de youtube porque Blogger no me dejó subirlo, el video no tiene audio:

http://www.youtube.com/watch?v=5U3wfcWZXxw

Espero que les guste, un beso a todas y buen comienzo de semana!

viernes, 18 de enero de 2013

52 semanas que empiezan hoy (1)

Hoy Estela me contó como es la movida esta de una foto por semana y me gustó.
Y siguiendo con la temática de la foto de su blog, y también la de mi querida amiga Alone, que subieron fotitos de animales, aquí va la mía:



Esta foto la saqué en el Zoológico de Luján, hace nada más y nada menos que cuatro años. Le hice algunas cositas con photoshop, como desenfocar el fondo para resaltar al minino, ya que mi cámara no hace eso.
No sé si habrá quedado superprofesional, pero a mi, desde mi ignorancia técnica fotográfica me gustó el resultado final.
Es una foto que me encanta, pero esos ojos me transmiten mucha tristeza. Qué feos son los zoológicos, los circos, y hasta el mismísimo Mundo Marino! 
Espero que les guste.

Instantáneas sueltas

Como buen viernes, hoy no voy a escribir sobre maternidad exclusivamente, y se me ocurrió contarles en qué quedaron ciertas cosas que mencioné antes en otros posts y nunca más hablé de ellas.

- EL PEQUEÑO Y ADORABLE GATITO: El otro día después de la ecografía, pasamos por el local del chico que lo adoptó, y le preguntamos por el peque. Que resultó ser UNA peque (¡con razón a mi gata no le cayó nada bien su presencia!). Nos contó que el veterinario le confirmó que no la habían destetado, la bautizó "Luli", y es un infiernito, en el buen sentido de la palabra.
Con su pequeña estatura sube al sillón de un salto, y creo que hasta dijo que sube a la mesita ratona.
Quedamos re contentos, dueño y Luli con final feliz.

-EL BENDITO CELULAR NUEVO: El mismo día que compramos la cuna y el coche para Cata, me compré el celu. Obviamente demoró en llegar diez días, que me parecieron eternos, pero el lunes pasado llegó y me hizo muy feliz. Espero que salga  bueno porque no pretendo cambiarlo por al menos cinco años. En casa no tengo mucha señal para internet, así que en ese sentido CASI estamos en la misma, pero es problema de la casa y me resigné. El resto, un lujo para mí. Ahora Martín me lo envidia, y lo loco es que es el mismo que le ofrecieron el día que fue a comprarse un Blackberry, y a mi que me gustan los touch, le dije "elegí ese naboo" y el nabo haciendo honor al epíteto eligió el otro, ahora que se embrome muajajaja.


-LA NUTRICIONISTA Y MI PESO: Esto es algo que me pone un poco mal. No es que me angustie ni nada, pero sinceramente, me rompe las pelotas. El día que me enteré que estaba embarazada saqué turno con la nutricionista, porque no quería bajo ningún concepto aumentar más de lo permitido.
Martín siempre me paranoiqueó con el peso y el embarazo. Veía chicas rellenitas cargando un bebé y me decía, "cuando tengamos a nuestro hijo más vale que te pongas las pilas porque no quiero una madre gorda". Creo que más que por lo superficial, lo decía por la "dejadez" que experimentan algunas personas.
Entonces el peso es un temita que me pesa, valga la redundancia, y lo hablé en terapia.
La psicóloga me dijo que estoy perfecta, que no se me ve gorda, y que disfrute de mi embarazo, que me alimente bien y me deje de joder.
La ginecóloga la última vez que había ido me dijo que me iba a "bajar la caña" después de las fiestas porque supuestamente había engordado muy de golpe, pero cuando fui a la nutricionista, con miedo por lo que me iba a decir, me tranquilizó y me dijo que estaba perfecta en peso, que había engordado lo justo y necesario y que me tranquilice un poco con eso.
El punto es que ayer volví a ir a mi ginecóloga y me volvió a decir que estoy engordando mucho. Me dijo que me perdonaba porque recién pasaron las fiestas, pero que le afloje a las harinas porque si seguía así iba a convertirme en un puerco. (bueno no dijo "puerco" pero yo lo escuché así).
Entonces tenemos, por un lado a Martín diciéndome que estoy hermosa y que no sabe dónde metí los cinco o seis kilos que engordé, a la psicóloga diciéndome que estoy bien y que disfrute; a la nutricionista repitiéndome una y otra vez que estoy bien en peso, y que ella se comía "más de dos tostadas con dulce de leche en el desayuno cuando estaba embarazada, y después recuperó perfectamente su peso".
Y por el otro lado, a la ginecóloga, diciéndome cada vez que voy que soy un puerco.
No entiendo... Son 3 contra 1, y uno de esos 3 es nutricionista, así que estoy desayunando café con leche con galletitas y punto.

-MI HIJA EN LA ECOGRAFÍA: Se portó de diez. Abrió las piernas sólo cuando fue necesario y después las volvió a cerrar. Espero que eso le dure al menos por 16 años más. Abrió la boca, se rió, se rascó la frente, me pegó pataditas, y todo salió en la pantalla. Morí de amor, está hermosa.
Quería mostrarles un video, o una foto, pero queda para la semana que viene porque me olvidé del dvd.

Bueno eso es todo, creo. Que tengan un muy lindo fin de semana. Un beso para todas.

jueves, 17 de enero de 2013

Misterio develado

Perdón por no haber actualizado en toda la mañana, me fue imposible conectarme! Me la pasé de arriba para abajo. Bueno, sin más rodeos, el misterio develado detrás del salto de página jejeje.

....REDOBLE DE TAMBORES....


miércoles, 16 de enero de 2013

Cuestión de sexo

Bueno, llegó el tan ansiado día.
Si bien trato de no pensar mucho, sobre todo porque aún faltan 6 horas para el gran evento de la semana, me acuerdo a cada rato y me saca una sonrisa. (Y retorcijones de nervios también)

Como sabrán, yo quisiera que sea varón. Siento que las cosas con los varones son más fáciles. No les viene, no tienen que sufrir el dolor inmenso de un parto, la "igualdad" de géneros en parte es una mentira y no tienen que preocuparse por atesorar su virginidad.
Además, si quiero un hijo revolucionario, va a ser más fácil para él si es varón jajaja.

Lo cierto es que a pesar de que quiero tener un retoño masculino, estoy convencida desde antes de quedar embarazada que mi primer hijo iba a ser una nena.
Desde que estoy con Martín, tuve sueños esporádicos en los que teníamos una nena. Nunca un varón.
Una vez soñé que nuestra hija era colorada y le decíamos "Beti".
Por otro lado, la "intuición" maternal desde el momento cero del embarazo me dice que estoy engendrando una niña.
Y por último, las pruebas de abuelita que me fueron haciendo, la mayoría dieron "nena".

Si de nombres hablamos, Catalina es el elegido. Pero también me gusta Eva.
El tema es que Catalina me gusta como primer nombre, y "Catalina Eva" queda rarito.
Sin embargo, "Joaquín Ernesto" me fascina y me cierra por todos lados.

Igual es más que obvio, que sea lo que sea voy a estar feliz y lo voy a querer como a nada en el mundo.
Es tan lindo saber que si se deja ver, en unas horas ya vamos a poder empezar a llamarlo por su nombre!

Anoche tuvimos maratón de canciones en la panza. Se ve que estaba muy dormido porque se empezó a mover al tercer tema más o menos, que fue este:


Aunque en realidad, creo que sólo este tema le gustaba, porque con los siguientes tampoco se movió. Y claro, sabe lo que es bueno desde antes de nacer...

Hasta ayer había empate de votos. ¡Quiero agradecerle a quien dio su votito masculino para desempatar, y sobre todo para el lado de Joaquín!

martes, 15 de enero de 2013

La triste historia de algo que no podía tener

Hoy temprano cuando salíamos de casa para ir a trabajar, Martín me dice: "¿Escuchás eso? Es un gato bebé!".
Yo le contesté que no, que era un tero, o algún ave de esas que suelen romper los kinotos con su gritito insolente a toda hora (incluso a la noche), pero el fue un metro y medio hacia adentro del complejo y volvió con un pequeño gatito en sus manos.
Me dijo, "Acá tenés tu ave". Y yo en ese mismo instante, morí de amor.
Un gato gris, minúsculo, llorando en busca de alimento, con unos ojos celestes demasiado grandes para su pequeña carita.
Primero me desesperé. Luego mi instinto maternal me hizo entrarlo y servirle leche.
Mi gata miraba toda la escena desde arriba de la alacena, las perras escuchaban todo desde el patio, y yo sólo quería darle de comer a ese bebé necesitado.
Quería dejarlo adentro e irme a trabajar tranquila, pero mi gata en cuanto bajó de la alacena le maulló muy feo. Martín lo agarró y se lo llevó para afuera, diciendo "Traé una caja y la leche y lo dejamos en la puerta".
Ahí vi como a él nunca se le había pasado por la cabeza quedárnoslo. Y me quedé calladita tanteando el terreno.
Cuando cerramos la puerta, dejándolo afuera en la caja, el pequeño comprador de corazones salió y nos empezó a seguir.
Bajó los escalones con una facilidad que nos sorprendió. Con sus patitas de 5 centímetros daba unos saltos enormes hacia abajo, todo con tal de seguirnos.
Finalmente, Martín dijo de llevarlo en el auto, ya que una compañera suya hace un tiempo le había dicho que quería adoptar un gato. Otra vez lo estaba perdiendo...
Además, me dijo que llame a la señora que nos dio en adopción a Uma, nuestra gata, y le diga que lo tenemos por las dudas de que su compañera no lo quiera.
Una vez en el auto, el gato no dejaba de maullar y pedir cariño. Martín manejó hasta mi trabajo con él en su falda, pero en un momento se puso serio y me dijo: "Está terminantemente prohibido quedarnos con este gato".
Ahí otra vez me desilusioné. Los gatos y los bebés no son incompatibles! ¿Por qué no lo podemos adoptar?
Yo sé que ya tenemos suficientes animales, pero tenemos patio donde dejar a las dos perras, la gata Uma hace su vida tranquilamente, y un gatito más no sería tanto problema en nuestras vidas...

La chica a la que llamé me dijo que tiene mucho trabajo y no está agarrando gatitos. La compañera de Martín le dijo que no lo iba a adoptar, y el pequeño pasará la mañana en nuestro auto. Quiero ver cómo se deshace de él después de eso!!

Sospecho que mi hijo va a tener otro hermanito gatuno. Martín lo bautizó "Antonio", yo en mi mente, mientras planeaba quedarmelo pensaba en "Fellini", pero no me disgustaría decirle Tony siempre y cuando la piedra humana sin sentimientos afloje y me deje adoptarlo!

lunes, 14 de enero de 2013

Oye, mi cuerpo pide salsa!

El viernes me desperté temprano y me quedé un ratito en la cama haciendo fiaca.
Martín se fue a bañar, y de repente, ¡empiezo a sentir como el pequeño Alien se mueve dentro de mí!
Yo lo había sentido muchas veces antes, pero como no coincidía con lo que me decían que "debía sentir", pensaba siempre que era otra cosa.
Me han dicho que se siente como gases, como "mariposas", como un "pecesito", como burbujitas, pero yo no sentía nada de eso!
El viernes fue inconfundible. No dejó de moverse por unos minutos y yo quedé fascinada.

Cuando volvió Martín del baño, le conté, pero al apoyar su mano en mi panza no pasó absolutamente nada. Pequeño bromista.

Bajé a hacer el desayuno, y al rato subo de nuevo para ver si teníamos suerte. Y entonces, no se hizo desear, en cuanto me tiré en la cama y Martín apoyó su mano en la panza dio un patadón.
Y desde ese momento que lo voy sintiendo a cada ratito, y me hace dar cuenta de que no estoy sola.
Es hermoso que se haga notar, ahora entre panza y pataditas me siento realmente embarazada.

El sábado a la mañana nos quedamos quietos en la cama esperando a que se despierte. Después de un rato: La nada misma.
Y decidimos ponerle música para despertarlo, eligió el padre: primero un tema de reagge que yo no conocía, y se ve que mucho no le gustaba al pequeño, y después Jamiroqai, y ahi empezó a moverse frenéticamente.
Se despertó bailando jajaja.
Durante el día estuvimos muy atentos a sus movimientos, y lo hacía sobretodo cuando Martín hablaba, o cuando yo comía o tomaba cosas dulces.

Ayer domingo, otra vez esta nueva rutina de la musiquita, primero Los Redondos: Nada otra vez.
Después "Muchacha ojos de papel"....

En la parte de "muchacha voz de gorrión" se despertó y volvió a moverse mucho. Lo loco es que puse de nuevo la canción, pero una vez más se empezó a mover en esa parte!

Y así es como cada segundo del día me la paso atenta a todo lo que pasa en mi panza. Lo siento muy seguido, parece ser bastante activo el pequeño. Esperemos que cuando nazca se tranquilice un poco!!

Faltan dos días para la ecografía, por ahora, va ganando Joaquín! Que será??
Como la ecografía es a las 17:00 hs., seguramente les cuente el jueves, así que oficialmente faltan 3 días para publicar el sexo!

jueves, 10 de enero de 2013

Embarazo de manual

Siempre fui una más del montón.
Alumna promedio, hija y nieta promedio, etc.
Toda mi vida transcurrió como debía ser. Sin mayores complicaciones, sin accidentes graves, sin una operación o alguna enfermedad rara.
Me asombré cuando a los diez años me agarré varicela, pero claro, la mayoría de las personas la tienen y yo, no podía ser la excepción.
Cuando quedé embarazada tuve muchos miedos, pero en el fondo, estaba segura de que el embarazo, el parto y todo lo que eso conlleva, en mi caso iban a transcurrir con la mayor de las normalidades.
Tengo miedo del parto, pero sé que va a pasar y va a ser algo más en mi vida. Va a fluír como pasó con todas las cosas a las que les tuve miedo por no conocerlas, y luego la vida siguió su curso sin mayores complicaciones.
Y si bien sé que por primera vez las cosas se pueden complicar, tengo esa confianza que me deja tranquila.

Mis cinco meses de embarazo, como no podía ser de otra manera, están transcurriendo tal y como deberían. Tuve todos los síntomas, y todos los dolores comunes.
Tengo la ansiedad, la sensibilidad, y la emoción típicas del embarazo. Tengo mis bajones, tengo miedos, antojos y todo lo que se puedan imaginar.
Y resulta que también, tengo anemia.
Bueno, en realidad eso sospechamos porque aún no me hice los análisis de sangre. Pero los síntomas coinciden con la anemia que, obviamente, "es muy común en el segundo trimestre del embarazo".

Y habiendo escrito todo esto, hace falta contarles cómo me fue en la nutricionista?

Como el miércoles que viene es la ecografía del sexo del bebé, armé una encuesta para ir viendo sus habilidades brujeriles. Veamos quién gana. Después les cuento el pequeño premio.
Bueno no sé cómo vamos a hacer con el tema del pequeño premio porque el voto es anónimo, pero después vemos jaja. Ustedes voten.

miércoles, 9 de enero de 2013

Swap de verano - By Ayez

Hoy sólo voy a contarles que participo del Swap de verano que organiza mi querida amiga Ayez.

Está muy lindo e interesante. Yo no suelo tener suerte con las compañeras que me tocan, siempre se olvidan de mandarme mis cosas y quedo colgada, pero espero tener más suerte esta vez.

Aquí toda la información: http://esquina48.blogspot.com.ar/2013/01/swap-de-verano.html


martes, 8 de enero de 2013

Sobre antojos

Si no se lo imaginan, este post va a tratar sobre comida. Así que si están hambrientas, absténganse de leerlo.
Yo les avisé....


No hay placer más grande en la vida de un ser humano, que satisfacer un antojo. Los hombres tendrán muchas cosas a favor, pero nunca sabrán lo que se siente al hacer eso.
Mis antojos son de lo más variados, y generalmente no son tan fuertes o complicados como uno suele escuchar.
"Quiero torta de frambuesas con crema de manteca y leche y dulce de leche y de postre un choripán".
Eso nunca me pasó.
Mis antojos son simplones, y si no puedo cumplirlos no pasa nada.
Pero si los cumplo, experimento algo increíble, algo que nunca sentí y es una de las cosas más maravillosas del mundo. Es como un orgasmo de comida, algo así.
En mi lista de antojos predominan las cosas saladas. El queso es algo que desde que estoy embarazada me fascina, es irresistible y podría comerlo todo el tiempo.
Otra cosa que podría comer siempre, a toda hora y en cualquier lugar es la polenta, con mucho tuco, queso derretido y queso rallado.
También tuve antojos varios como aceitunas a las 4 de la tarde, rúcula o roquefort a las 11 de la mañana, merengues en cualquier momento del día, zanahoria al comienzo de mi embarazo (ahora ya se me pasó), pan dulce o jugo de naranja exprimido.
Hace un rato tuve antojo de sandwich de miga, de lechuga, tomate, jamón y queso. A las 13 salí a la panadería a buscar mi alimento y resulta que no tenían, o lechuga y jamón, o tomate jamón y queso.

Entonces compré uno y uno, los apilé, y me hice un super triple de cuatro sabores. Innovar es la clave.
Además me tenté con unas pepas que al principio pensé en guardar para la tarde, pero fueron mi postre.

El tema es que me vengo portando demasiado bien, y esto fue como un pequeño desliz. Hace como un mes me comí una barra de chocolate para taza Águila yo sola, la barra entera, esa que trae como 15 minibarritas, y luego de eso me sentí tan culpable, que empecé a alimentarme bien.
Ni las fiestas pudieron conmigo, si bien tuve una gran cantidad de salidas prenavideñas, siempre que me alimentaba en demasía al otro día comía sanito, y todo por la culpa y el miedo a inflarme como un globo y no poder recuperar mi peso anterior.
A veces me como un paquete entero de pepitos, pero me pongo a pensar en qué comí en los días anteriores y cuando veo que me la pasé a fruta y comidas sanas, eso me saca la culpa.

Mañana tengo nutricionista y me da miedo pensar. Desde que compramos la practicuna, usamos las pilas de la balanza para el aparatito de la música que traía y no las volvimos a poner, así que no puedo pesarme todas las mañanas como venía haciéndolo.
Y tengo miedo de haber engordado medio kilo con las pepas que me manduqué, y que la nutricionista me diga que tengo que hacer dieta, y que empiece una real pesadilla en la que tengo que prohibirme los antojos.

Desde que empecé el embarazo aumenté cuatro kilos. Creo que está bien, pero en la última consulta con la ginecóloga me dijo que después de las fiestas me iba a "bajar la caña"...

lunes, 7 de enero de 2013

Reyes

El viernes salí del trabajo y fuimos a la casa de electrodomésticos para averiguar por mi celu nuevo.
Llega, con suerte, el jueves, así que me armé de paciencia y me concentré en otra cosa.
Mirando alrededor, vemos que tienen una practicuna nueva, roja y negra, que hace juego con el cochecito al que le habíamos echado el ojo hace un tiempo.
Y Martín que es más ansioso que yo, empezó a averigar para sacarla en cuotas.
Y bueno, en resumidas cuentas, salimos de la tienda sin celular, pero con practicuna y coche nuevo!
Hicimos las dos cosas en 6 cuotas, así que para cuando nazca el bebé ya casi van a estar completamente pagas, y además, eso me facilita la compra del bendito celular (después de este regalo de reyes para mi hijo, me lo merecía completamente!).


Miren que bonitos son:




viernes, 4 de enero de 2013

Otra vez viernes

Estas semanas me desconciertan, pero por suerte para bien.
Hoy temprano escribí unas cosas en la agenda del trabajo y ahí me di cuenta de que hoy es VIERNES!
Por lo que me tomo el descanso de posts sobre maternidad, el viernes es mío, mío y sólo mío.
Les cuento que vendí mi teléfono viejo. Cosas buenas de pueblo chico, lo vendí en tres días, así que ahora estoy con el anterior a ese, que detesto, pero que voy a tener que aguantar por al menos 10 días hasta que llegue mi nueva adquisición.
Un poco más de paciencia para la pequeña Chivi... (¡Qué molesto es tener que esperar por todo!)
Me espera un fin de semana vacío como un pueblo fantasma. Como no tengo internet en casa, la ausencia de mi teléfono va a hacerme sentir nuevamente en la época de las cavernas, así que me despido hasta el lunes.
Les dejo una versión de este tema que tengo en la cabeza desde hace dos semanas más o menos. Me gusta mucho.
Besos!!

jueves, 3 de enero de 2013

Novedades inesperadas

Antes que nada, aclararles que el título del post se debe a novedades de las buenas, no pasó nada grave.
Ahora sí, les cuento:
Ayer estaba trabajando, sentadita en la compu y empecé a sentirme muy mal. 
Era una mezcla entre mareo, dolor de cabeza, náuseas, mucho calor y sensación de desmayo.
Quedé un rato con la cabeza apoyada sobre mi escritorio y junté fuerzas para ir al baño, a mojarme un poco la nuca y la cabeza.
Entonces, antes de llegar, sentí que me desmayaba, y para no caerme, me senté antes en el piso.
Mi compañera me escuchó y pensó que me había caído, vino corriendo junto con mi jefa y sólo atinaron a decirme que estaba demasiado pálida. "Transparente" fue la palabra que utilizó mi jefa.
Yo sólo sentía un calor insportable y dificultades para respirar, no entendía nada, no podía hablar, y encima llamaban a Martín y estaba nadando, por lo que nunca atendió el teléfono.
Al final se hizo mi horario de salida, y él vino a buscarme sin saber nada, pero cuando me miró se le transformó la cara.
Lo primero que me preguntó, incluso antes de decirme "hola" fue si había tenido pérdidas.
Ante mi negativa, siguió insistiendo para ver qué tenía, y entonces le dije, "debe haberme bajado la presión, pero vamos al médico".
Luego de una hora de espera, me atendieron. Mi presión ya se había normalizado pero me seguía sintiendo débil, así que controlaron que el bebé esté bien y me aconsejaron descansar.

La novedad inesperada, es que pude escuchar su corazoncito. 
Hace tiempo que no sabía nada de él y fue una linda sorpresa, y demás está decir, que después de eso, me mejoré completamente.
Salí y me tomé un helado, feliz por saber que aunque hace mucho que no lo veía, y aún no siento sus pataditas, todo sigue bien ahí adentro.

Les dejo una foto de uno de los cajones de mi bebé, estas son algunas de sus propiedades, la mayoría regalitos de la familia!


miércoles, 2 de enero de 2013

Sobre mi inmadurez, pasar a segundo plano y el temita económico

Soy una persona completamente consumista. Una de mis páginas preferidas es Mercadolibre y a veces entro sólo para ver qué podría buscar para comprarme, me creo la necesidad y hasta que no lo compro no paro.
Por lo tanto, mi celular de seis meses de uso me aburrió, (además de que fue un fiasco) y ya quiero cambiarlo.
Y aquí hay varios temas a tratar:
1- Aparentemente no puedo porque según Movistar mi equipo tiene que tener un mínimo de nueve meses de antigüedad en mi poder para volver a cambiarlo.
2- Estuve todo el fin de semana ideando tácticas para violar sus políticas y tener mi nueva adquisición. (Y encontré una)
3- Me encontré con una amiga que no veía hace mucho, y tiene un super celular que YA mismo quiero yo también. (No, no quiero... necesito)
4- Una de las estrategias (fallidas) era comprarme un celu liberado, pero al ver los precios, esto fue un antes y un después en mi manera de pensar:
4 a- Un celular lindo y liberado cuesta lo mismo, o hasta incluso más, que una practicuna
4 b- Cuesta lo mismo o hasta incluso más, que una cuna funcional
4 c- No tengo idea de la comparación de pañales. Pero comparar el precio de un celular que quiero tener con pañales, me hace dar cuenta que algo está cambiando en mi cabecita loca.

Y es así como Martín me dice que crezca, que realmente no necesito un celular nuevo, y aunque yo no lo quiera aceptar, entiendo sus razones.

Ya pasé a segundo plano, ya no importan mis necesidades sino las futuras de mi hijo, quien no va a usar la practicuna sino hasta dentro de ocho o nueve meses (porque ya le compramos el catre para los primeros tres).

Y bueno, eso. Me siento inmadura por tener estas ganas irrefrenables de "algo nuevo" sin que me importe que hay muchos, muchísimos gastos más importantes que hacer para mi hijo, para ese pequeño parásito que hoy se come mis nutrientes, y mañana se comerá mi comida, mi ropa nueva, mis celulares a adquirir y todo lo que se me ocurra comprar para mí.

¿Debería sentirme culpable por pensar así? ¿Acaso soy una mala y egoísta madre?
¿O es que todavía no entiendo qué significa "PASAR A UN SEGUNDO PLANO"?
De todas maneras, considero que debería aprovechar estos seis meses que me quedan hasta que el niñito nazca para darme todos los gustos que quiera.
Algo así como despedirme de la buena vida como un ser individual. Una "despedida de no-madre".