jueves, 27 de junio de 2013

Rutina maternal

27 de Junio -miro la fecha en la computadora porque ni siquiera sabía que era jueves-
5 AM:

-Le di una teta
-Le hice provecho
-La cambiamos
-Le di la otra teta
-Le hice provecho de vuelta
-Escuchamos que se acaba de cagar nuevamente por lo que:
-La volvemos a cambiar
-Le limpiamos el vómito
-Le hablamos
-Le cantamos
-La paseamos en brazos por la habitación
-La ponemos boca abajo
-La paseamos boca abajo por la habitación
-Le hacemos masajes anti-cólicos
-Le cantamos una vez más
-La acostamos en la cama
-Le volvemos a limpiar el vómito
-La acostamos sobre el pecho del padre
-La acostamos sobre el pecho de la madre
-La mecemos
-Le hacemos el "ico ico caballito"
-La acostamos en su cuna
-La sacamos inmediatamente de su cuna
-La abrigamos
-La desabrigamos
-Le damos el chupete
-Lo agarramos de vuelta, lo enjuagamos, y se lo volvemos a dar, sólo para que lo vuelva a tirar
-La alzo en mis brazos y le muestro la lluvia por la ventana (mientras miro que la ruta está desierta, no hay nadie despierto a esta hora, y odio a todos)
-Martín sube el coche y la ponemos ahi
-La mecemos en su coche (mientras Martín le decía que se porte bien, porque sino no iba a tener un hermanito)
-La saco del coche y le doy una tercera teta
-Le hago provecho
-La ponemos en su cuna
-Dormimos.-

Y saben qué? No estoy de mal humor. No le tengo rencor. No me quejo. Y reconozco que hasta las 5 AM había dormido bastante bien (despertándome cada dos horas, por supuesto, pero ese es el concepto de "dormir bien" que tengo ahora). Casi podría decirse que estoy inmensamente feliz, optimista, contenta.
Hoy a la mañana intercambiamos miradas con la enana por al menos, unos diez minutos. Me dolía el cuello pero no podía dejar de mirar esos ojos que contenían el universo entero.
Le empecé a hacer morisquetas con la cara y ella intentaba copiarme. Es increíble. También se reía. Puede ser que se ría tan pronto? O era sólo un reflejo? De todas maneras, ya me tiene en sus redes...

miércoles, 26 de junio de 2013

Los resabios del dolor

Pocas veces desde que nació Cata tuve dificultades para dormirme.
El insomnio que tanto me afectaba durante el embarazo desapareció desde que no duermo 4 horas seguidas, y cada vez que mi cabeza toca la almohada caigo en un sueño profundo.
Pero hace un rato, mientras mi abuela y Martín cuidaban a mi hija, y me mandaban a descansar un poco, al meterme en la cama e intentar dormir recordé mi parto.
Recordé sólo los dolores, uno a uno, desde las contracciones hasta el momento en el que salió, a pesar de que fue en medio de una nebulosa confusa.
Y al recordarlos, me di cuenta de que cada vez que me dispongo a dormir, por más que concilie rápidamente el sueño, siempre, pero siempre sin excepción recuerdo mi parto con lujo de detalles.
Muchas mujeres dicen que es el dolor más grande del mundo, pero que pronto se olvida. Que al ver la cara de sus hijos lo olvidaron todo, o algo por el estilo.
Quizá aún es muy pronto para mí, pero tengo muy presente esos dolores, no olvidé ninguno y me persiguen como pesadillas. De hecho el otro día soñé con el parto, reviviendo el sufrimiento una vez más.
Las contracciones duelen al recordarlas, el momento en el que intentaban bajar a la gorda mientras yo pujaba duele, al igual que cuando me cosían los puntos, o me sacaban la placenta. Pero lo que más me duele es recordar el instante en el que el médico me clavó el codo en la panza.
Tanto que había leído y escuchado que eso no se debía hacer. Tanta ley sobre el parto respetado prohibiendo que los doctores lo hagan, y yo estaba tan dolorida, tan desesperada que no dije nada.
No hice nada al respecto, más que sentir que algo se quebraba en mi vientre mientras él me clavaba su codo.
Por suerte todo salió perfecto, y estoy eternamente agradecida al doctor, a la obstetra y a las enfermeras por acompañarme y ayudarme en el parto.
Mañana tengo un turno con el traumatólogo, porque los puntos se fueron, el útero está completamente retraído, las pérdidas son normales, pero el coxis y el sacro siguen doliendo demasiado.
A veces estoy sentada y pego un salto al sentir que el hueso cambia de lugar, es un dolor indescriptible, que viene cuando menos lo espero.
Otras veces, la mayoria, sufro al tener que pararme de la silla, el sillón o la cama, siento que al intentar ponerme de pie, todos mis órganos hacen fuerza para abajo, duele mucho.
Bueno, se que lo que se tiende a aconsejar, o a acotar en estos casos (al menos mi abuela me lo vive repitiendo) es que tengo el mayor regalo del mundo, que todo el dolor sufrido y actual valen la pena, y sé que es cierto; sé también que debería sentirme la mujer más feliz del mundo por este peceto que se convirtió en el amor de mi vida; pero a veces el dolor es más fuerte...
Les dejo un beso grande para todas. Gracias eternas por estar siempre del otro lado, las quiero mucho!

lunes, 24 de junio de 2013

Desencantándome

Ajá! El momento iba a llegar alguna vez no?
Ayer rompí en llanto. Fueron dos semanas bellas, de puro amor y alegría, pero unos cuantos días de no dormir casi nada a la noche, de seguir sufriendo los dolores del parto y del amamantamiento, y las incomodidades del cansancio.
El viernes fue el primer baño de Cata y al contrario de la creencia popular, no la dejó planchada.
De hecho la alteró bastante. El agua le gustó. El baño lo disfrutó, pero en cuanto la acostamos empezó el baile.
Se despertó 5 veces en toda la noche, algo que empezó a desgastarme poco a poco.
Para colmo, Martín tenía un día muy largo el sábado y me encargué de todo yo. Generalmente nos repartimos el trabajo: Yo le doy la teta, él le hace provecho, o la cambia, después le doy la otra, le hago provecho y él la acuesta. El viernes a la noche me apiadé de mi marido y casi no dormí haciendo toda esa tarea.
El sábado vino mi abuela y se quedó un ratito con ella mientras yo descansaba. Cuando llegó la noche, volvimos al ruedo... se despertó a las 2 AM y no se durmió hasta las 6. Su padre y yo nos mirábamos y no sabíamos qué más hacer. El le hacía la bicicleta, la ponía boca abajo, le cantaba, la mecía, y no había forma de calmarla. La alimentamos, la cambiamos, le cantamos, hicimos absolutamente todo lo que conocíamos pero la retoña no tenía ganas de dormir, estaba incómoda y tenía pedos. Los pedos no nos dejan dormir.
Y finalmente, llegó el domingo.
Sin haber dormido casi nada la noche anterior, cuando empezó a esconderse el sol yo sentía una mezcla de alivio y miedo. A las 22 hs. me la llevé a la habitación, y mientras Martín estudiaba abajo, yo le di de comer con luz tenue, le hice provecho, y cuando se durmió, intenté acostarla en su catre...

CAOS
CAOS
CAOS!!!!!
Y MUCHO MÁS CAOS!

La pequeña lloraba como posesa, gritaba mucho y yo me desesperé. Tengo la habilidad de cerrar los oídos, algo que pensé que me serviría en estos casos, pero cuando el llanto y los gritos se extienden durante casi 20 minutos, sin parar ni un sólo segundo, intento sentarme y me duele el sacro, intento pararme y me duele aún más, me duele un lado de la teta y noseporquédemonios, estoy cansada, tengo sueño y una hija que no me quiere, o eso aparenta con sus gritos, y después viene mi marido y la agarra y ella se calma, y de la boca de él salen las temidas palabras: "Nos tomó el tiempo, sólo se calma en brazos"; lo único que me quedó por hacer, fue explotar en llanto.
Me acosté, me tapé y me quedé llorisqueando en posición fetal.
Quería volver el tiempo atrás, quería estar embarazada y dormir como puerco, quería ser más que un par de tetas, un surtidor 24 hs.
Y vi todos mis miedos materializándose. Pero por suerte después de 5 minutos llorando a la par de mi hija, me recompuse, me armé nuevamente, me hice fuerte una vez más y seguí adelante.
Dormimos bien anoche. Turnándonos para tenerla en nuestro pecho, única manera de que ella duerma y por lo tanto, nosotros también.
Cada 3 horas se despertó a comer, algo que me pareció un oasis en el desierto, ya que venía pidiendo teta durante el día cada hora y media.

Ayer sentía rencor hacia la pequeña, tantas veces durante el embarazo me repetí a mi misma que los bebés no se mal acostumbran; que hay que darles todo el cariño que piden; y toda esa perorata de la crianza con apego, y cuando me pasó me sentí una boluda. La pequeñísima me tomó el tiempo. Tanto tenerla en brazos durante el día y ahora no me deja dormir si no está metida en mi cama, o sobre el pecho de alguno de los dos.
Martín la mimaba, y yo los miraba con el rabillo del ojo, desilusionada, decepcionada, pero a la vez tratando de reencontrarme con el amor inmenso que le tengo.
Esta mañana nos despertamos y la metí de lleno en su huevito. Por suerte se durmió re bien, y yo volví a entenderla. Recordé que es chiquita, que necesita amor, que no nos "toma el tiempo", sino que aprovecha y le gusta el cariño, y cuando no lo siente le hace falta. Más tarde, y un poco más relajada, intenté nuevamente llevarla a su catre, y se quedó dormidita durante más o menos dos horas. Así que tengo buenas esperanzas para esta noche.

En fin, les pido perdón por la redacción, pero sepan entender que el puerperio y el sueño me están afectando un poquitín. Cuesta concentrarse y pensar, mucho más escribir...

Les dejo un beso grande para todas!

domingo, 16 de junio de 2013

Ahora entiendo todo

La alegría inmensa al oír que ella se está tirando pedos.
La risa incontenible cada vez que vomita.
El pánico a que le pase algo.
La emoción de sentirla mía.
La necesidad de que se despierte para comer sólo para compartir ese momento nuestro.
El éxtasis al sentir su olor.
El orgullo ante cada mirada, sonrisa o pequeñísimo logro.
Volver a pedirle a Dios por ella, después de años de no creer en nada.
Las ganas de sacarla al mundo para que todos la vean.
Ir por primera vez en mi vida a comprar un regalo para el día del padre.
Escuchar sus gritos desgarradores provocados por los benditos cólicos, y aún así, sonreír.
El recordar los miedos que tuve de que llegara este momento, y ver qué tan equivocada estaba, que esto es lo mejor que me pasó en la vida, que no hay nada que pueda arruinarlo, que mi vida está completa y soy inmensamente feliz.
Mañana ella cumple una semana de vida...


jueves, 13 de junio de 2013

La nueva vida

Tengo demasiadas palabras en la garganta, y ni una sola de ellas puede describir lo que estoy viviendo.
Puedo contarles que el parto fue muy doloroso, el peor dolor que sentí en mi vida. Que cuando me pusieron a Cata en el pecho no lloré, porque estaba casi desmayada y no entendía nada de lo que estaba pasando.
Que Martín me dijo "Dale un beso, es tu hija" y yo aún sin entender le di ese beso raro.
Que se la llevaron y yo los miraba por una ventanita mientras me cosían, que dolía tanto que no podía ni pensar en el momento tan emocionante que estaba viviendo.
Que cuando llegamos a la habitación me dijeron que le de la teta y ella, que estaba tan cansada como yo no prendía. La enfermera me retó porque yo pedía descansar e intentar en otro momento.
Y que a pesar de que nació a las 4:45, y yo no había dormido desde la noche anterior, segui sin dormir hasta la noche siguiente porque no podía sacarle los ojos de encima.
Mi parto no fue tan emocionante como pensé. Creí que iba a llorar desconsoladamente cuando me la pusieran en el pecho y no lo hice, pero toda esa emoción me brota ahora cuando lo recuerdo.
Y es hasta el día de hoy, con una flamante Cata de 4 días que la felicidad no me entra en el pecho.
Tengo a mi abuela taladrandome la cabeza contandome miles de cosas que no me interesan mucho, pero prometo volver pronto para contarles más sobre este sueño que estoy viviendo.
Mientras, les dejo dos fotos del amor de mi vida, les presento a la tan esperada Cata:



miércoles, 5 de junio de 2013

40 Semanas

No pensé que llegaría a esta altura del embarazo.
De hecho se que nadie pensó que lo haría.
Todos tan convencidos de que Cata se iba a adelantar, todos convenciéndome de que iba a llegar para el día de la patria, para el cambio de luna, para el calendario de marte, de júpiter y la mar en coche.
Lo cierto es que esta enana aún no nació. Llegó el tan ansiado 5 de Junio, el día que soñé tantas veces, y nada pasó.
Me siento entre frustrada y ansiosa. Ah! Y no quiero que se me olvide mencionar el enojo tan grande que siento.
Porque llega la fecha, y no soy la única que esperaba novedades. Porque mucha gente nos quiere y se preocupa por nosotros, y quiere saber si "Ya nació". Y eso no hace más que infundirme más ansiedad y tristeza.
Desde anoche que vengo recibiendo mensajes de texto, de whatsapp, de facebook, y llamadas que no contesto. No quiero hablar con nadie.
Y no quiero hablar porque todo el mundo empieza preguntándome si hay novedades, y cuando les digo que no me contestan "Uy esta Cata que remolona" y finalmente, cuando admito que estoy ansiosa me sueltan un "Pero tranquila! Va a llegar cuando tenga que ser! No te pongas nerviosa!".
Y no me sale más que una puteada que contengo con todas mis fuerzas. Porque esa misma persona que me está poniendo nerviosa, cuando ve que lo logra me pide que me tranquilice!
Esta mañana lloré con la angustia de sentirme presionada, triste. Para qué me pasé nueve meses, como doscientos setenta días anhelando la llegada de una determinada fecha, si cuando ésta llega, nada pasa.
Y si busco en lo más profundo de mi ser no estoy ansiosa. Sigo conforme con mi embarazo, sigo queriendo disfrutar de "los últimos días". Pero sólo quiero que nazca para que todo el mundo se deje de joder.
Para decirles SI! NACIÓ! AL FIN! y listo, cumplir y empezar nuestra nueva vida...
Ayer me hicieron un monitoreo y la "maniobra de Hamilton" a ver si aceleran un poquito las cosas. Según leí, puede funcionar como no, y si funciona, tiene 48 hs. para hacerlo, así que aún estamos a tiempo.
Pero no tengo ni medio síntoma y esta enana parece estar demasiado cómoda ahi adentro.
Lo que siempre temí que pasara, está pasando. Toda mi vida tuve que esperar por las cosas, y mi bebé no iba a ser la excepción claro está...