lunes, 15 de julio de 2013

Mi experiencia con la lactancia

Mucho se ha hablado en estos últimos días sobre la lactancia en el grupo de madres bloggeras y twiteras al que pertenezco.
Y todo el debate surgió a partir de la campaña de Unicef, donde la hermosa Natalia Oreiro dice que "Dar la teta es dar lo mejor de vos".
Entonces salieron muchísimas madres que eligieron no amamantar a defender la leche de fórmula. Otras que se decidieron por la lactancia materna también opinaron, y todas expusieron sus puntos de vista.
Yo no participé del debate, porque generalmente se inclinaban más por lo primero, leí mucho más a favor de la leche de fórmula que de la lactancia materna, y no tenía demasiado para decir ya que desde hace un mes y 6 días alimento a mi hija exclusivamente con mi leche.
Pero luego de que el tema rondara por mi cabeza durante algunos días, me decidí a dar mi experiencia al respecto.
Muchas sabrán, porque lo expresé varias veces, que durante mi embarazo dar la teta era una idea que me aterraba.
Leía la "Guía inútil para madres primerizas" y decían cada cosa que no ayudaba a subsanar mis miedos. Hablaban de grietas, de dolor incomparable, de un alienígena prendido las 24 horas del día succionándonos y privandonos de vivir, de amamantar con pezones sangrando, etc.
Leía "El primer año de mi bebé" de Marcos Mercado, y repetía una y otra vez que "amamantar era el acto más grande de amor", que era indispensable hacerlo para un buen desarrollo de nuestro hijo, y  miles de beneficios que no hacían más que angustiarme, porque no estaba segura de poder hacerlo.
Llegó a afectarme tanto, que lo hablé con la psicóloga. Le decía que me daba miedo el dolor, que tenía las tetas asociadas al placer, que cómo iba a separar el placer sexual del alimento de mi hija, en fin, muchas cuestiones angustiantes ante tanta presión externa.

Y finalmente cuando llegó el momento de darle la teta a Catalina, lo hice como lo más normal del mundo. como si siempre lo hubiese hecho; y ella también "se prendió" muy bien desde el principio.

Gracias a que ella se prendió bien, y a que yo usé los escudos aireadores de Bushi, jamás se me agrietaron los pezones, y jamás me causó un dolor.
Sólo me dio miedo la primera vez que me bajó la leche. Porque tenía las tetas duras y dolían, y como no sabía que era normal, temí una mastitis. Ese único dolor, duró dos días, y luego todo volvió a la normalidad.

Y es así como hoy, desde acá, puedo decir que disfruto muchísimo dando la teta. Me llena de amor verla alimentarse, y que pueda ser yo quien le brinde ese alimento.
De todos modos, no sé si prolongaría la lactancia más allá del año de Cata.
El sábado a la noche le dimos mamadera por primera vez (con mi leche) porque falta poquito para reincorporarme al trabajo y queríamos ir probando. Se la dio Martín y a mi me angustió un poco que la haya aceptado tan bien. Sentí que a partir de eso me necesita un poco menos...
Por suerte a los 5 minutos empezó a llorar en busca de más, e inmediatamente me la puse en el pecho, y felices las dos.

De este lado también se nota la presión que imponen en las campañas pro-lactancia, y no creo que sea de mucha ayuda (emocional) para aquellas que no pueden o no quieren hacerlo, pero tampoco me parece bien condenarla sólo porque no estamos obligadas a hacerlo. Sabemos que la leche de fórmula es muy buena, y que dar una mamadera con amor es mucho mejor que dar una teta por obligación, entonces que quede en cada una la decisión, sin estigmatizar ninguna de las dos partes.

-Hoy tuvimos el primer control con la pediatra oficial, y Cata pesa 5 kilos, aumentó 1.400 kgs. en este mes, qué felicidad!!-