miércoles, 11 de marzo de 2015

Víctimas del "Baby Crash"

La primera vez que escuché ese término, fue gracias a la bellísima Ángeles, quien en éste post explicaba todo.
Yo, puérpera, preguntándome y preguntándole a mis amigas cuándo se terminaba eso que había empezado con mis últimos meses de embarazo, eso de que la persona que yo había elegido como padre de mi hija, mi compañero, mi marido fuera más bien, un enemigo. Alguien que irritaba y a quien yo no podía ver como hombre, y no podía abrazar sin estar pendiente de mi hija.
Y ante tanta consulta y preocupación de mi parte, apareció Ángeles con el link del post, y remonté un poco la situación, "la remé" como dicen... pero saben qué? No fue suficiente.

Así que como a millones de conocidos y desconocidos, nos tocó.
Nos desconocimos como padres, era una faceta nuestra que estaba oculta, y cuando salió a la luz, ninguno de los dos quiso aceptar la del otro.
No nos bancamos el puerperio.
No nos bancamos... mejor dicho, Martín no se bancó a su esposa con ojeras y camisón de amamantar. No se bancó que en sus primeros meses de vida, yo eligiera quedarme con mi bebé a la noche, en vez de salir a cenar.
No se bancó que yo interrumpiera sus abrazos cuando ella lloraba.
No se bancó que yo quisiera criarla con apego, que duerma en nuestra cama, que la tenga todo el día colgada en el fular.
No se bancó, que Cata fuera lo más importante en mi vida, se sintió desplazado, poco hombre, solo, y en vez de acoplarse a nosotras, entendernos, abrazarnos fuerte y pasar la tormenta los tres juntos como familia, decidió buscar afuera algo más.

Cuando Cata cumplió su primer año de vida, se aproximaba el fin de nuestra relación de 8 años, y yo ni siquiera lo sospechaba.
Enseguida Martín empezó a comportarse de una manera muy agresiva, y sólo cuando empecé terapia me di cuenta de que me estaba ejerciendo violencia psicológica.
Decidimos mudarnos, supongo que como "manotazo de ahogado", a una casa más cerca del centro, más grande, más bonita...
Hicimos contrato de alquiler por 4 años.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Con ganas

Es imposible detallar en un sólo post todo lo que me pasó en este tiempo de ausencia.
Se que si les contara mi realidad actual, mi día a día, no entenderían nada porque mi vida dio un giro de 180 grados.
Cata y yo estamos bien, y eso es lo fundamental.
Y si hay algo más que valga la pena mencionar para resumir todo, es que tengo ganas de volver a escribir. De hacer esa catarsis que siempre me dio la escritura.
No tengo idea de qué hay del otro lado. No se si quedó alguien o los blogs ya pasaron de moda y este espacio está en el olvido, pero al menos para mí, como lo fue inicialmente, necesito volver.

El blog dará obviamente un giro como mi vida, y va a ser personal más que maternal, y aunque escriba para plasmar mi angustia, y mis sentimientos encontrados, aunque sea para terapia personal, realmente espero que haya alguien leyendo, porque extraño la compañía que me otorgaban sus comentarios en aquella etapa en la que todo iba bien en mi vida.